La raza afro, pilar del deporte tricolor


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La niñez de Alberto Montaño se desarrolló en la década de los 70 en Barrio Caliente, un populoso sector de Esmeraldas, donde hoy el deporte es una especie de tabla de salvación para los afrodescendientes, la raza que más triunfos le ha dado al país.

El baloncesto y el ecuavóley ocupaban gran parte del tiempo libre de Montaño, hasta que la magia de la número 5 le enseñó el camino a seguir, uno que lo llevó a convertirse en pilar de las defensas de Barcelona y de la selección ecuatoriana de fútbol.

Ese es apenas un ejemplo de la calidad que tienen los negros en disciplinas donde la potencia y la explosividad son requisitos fundamentales.

“Es un tema genético. El negro tiene fibras blancas o de contracción rápida, que ayudan a un mayor desarrollo de la musculatura, contrario a los mestizos o los blancos, que poseen fibras rojas, esenciales en actividades de coordinación y resistencia. Por eso vemos que el afrodescendiente tiene más éxito en actividades como el atletismo (en distancias cortas), boxeo, baloncesto, levantamiento de pesas, fisicoculturismo, etc. Sin embargo, no desarrolla tanto en: gimnasia, tenis, natación o ciclismo de ruta, donde se necesita mayor coordinación y resistencia”, explica el preparador físico César Benalcázar.

En ese sentido, es el atletismo el que lleva la bandera dentro el Plan de Alto Rendimiento creado por el Ministerio del Deporte, donde los afroecuatorianos están demostrando con resultados que son los llamados a igualar la hazaña de Jefferson Pérez, medallista olímpico en Atlanta 1996 (oro) y Pekín 2008 (plata).

"Nuestros antepasados eran esclavos que trabajaban fuerte, por eso la biomecánica de la raza negra se caracteriza por ser explosiva, en relación a las otras etnias. Dios nos dio esta virtud y es gracias a ello que hemos alcanzado muchas metas". Alberto Montaño, exseleccionado de Ecuador

"Aunque el número de medallas obtenidas a lo largo de la historia es equitativa en razas, en los últimos seis años los atletas afros han conseguido mejores resultados", dice Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo.

En los Juegos Panamericanos de Lima 2019 las seis medallas que aportó el levantamiento de pesas a Ecuador fueron todas de afroecuatorianos: Neisi Dajomes, Angie Palacios, Alexandra Escobar, Tamara Salazar, Lissete Ayoví y David Arroyo.

De esa forma, con resultados, la raza negra está demostrando que es el nuevo pilar del deporte ecuatoriano.

"Ecuador tiene una potencial mina deportiva en los atletas negros. El somatotipo de los afro les permite, por genética, contar con un desarrollo muscular que los hace ganadores en competencias donde se necesita más potencia y explosividad". César Benalcázar, preparador físico

TODO COMENZÓ EN LOS 80
En el Plan de Alto Rendimiento hay 299 atletas, de los que el 22 % son afroecuatorianos, un 2 % más que en 2019, y más allá de deportes de tiempo y marca, destacan asimismo en lucha, boxeo, judo, baloncesto y, por su fuerza muscular, levantamiento de pesas.

En 2019 el velocista Álex Quiñónez ganó el oro en los Juegos Panamericanos, la presea de bronce en Doha, y alcanzó la marca olímpica en 200 metros para Tokio 2021.

Su compañera Ángela Tenorio llegó a semifinales en 100 y 200 metros en los Juegos Olímpicos Río 2016.

Maribel Caicedo se coronó campeona iberoamericana prejuvenil en 100 metros planos y 100 vallas en México (2015).

De los 37 deportistas que pertenecen al proyecto de Alto Rendimiento, el 46 % son afroecuatorianos, con inclinación también al atletismo, y el año pasado consiguieron en su conjunto 69 preseas internacionales.

Nancy Vallecilla y Liliana Chalá fueron las pioneras de un fenómeno que echó raíces en los ochenta y que hoy da buenos resultados. EFE